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Blog de Belén Serrano

La personalidad

El carácter del niño es adquirido, se va formando con las experiencias que vive en su contexto social y familiar.

El temperamento de un niño es hereditario. Son los genes los responsables del mismo.

La personalidad se va formando y evoluciona desde que el niño es pequeño. A partir de los 11 y 12 años, se produce el inicio de la pubertad, en la cual chicos y chicas sufren un cambio importante en su comportamiento y su afectividad. Se vuelven adolescentes. A partir de aquí, se va formando la personalidad del joven que quedará definida en cuanto acabe esta etapa de transición hacia la autonomía.

Una personalidad adecuada depende de diversos factores. Será más estable cuánto más estable haya sido su familia de referencia. Será más madura si la solución a sus conflictos cognitivos, afectivos y de comportamiento de la etapa adolescente ha seguido los cauces adecuados de comunicación, expresión y satisfacción hacia su desarrollo e independencia.

Si algo ha fallado en este desarrollo, se podrán desencadenar los llamados trastornos de la personalidad que condicionan la vida posterior.

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2 comentarios

Belén -

Mil denadas. Lo importante es compartir entre todos nuestras experiencias, sentimientos y conocimientos sobre la educación de nuestros hijos y de los niños-as, en general. Un besito y a seguir en este precioso camino.

NURIA -

Hola a tod@s, como aún no me habia decido a comentar los articulos lo primero que me quiero es Belén darte las gracias por compartir este Blog con todos y tus conocimientos y experiencias, hoy Paco me ha mandado este poema que para el que no lo conozca lo comparto con todos !! Nunca va mal plasmar por escrito lo que se supone ya sabemos desde hace tiempo y creo que en esta andadura de ser padres nos va a venir muy bien.
Un beso Nuria


Cuando pensabas que no te miraba

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo colgabas mi primer dibujo en la nevera e inmediatamente quise hacer otro.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo alimentabas a un gato perdido y aprendí que es bueno portarse bien con los animales.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo hacías mi pastel favorito y aprendí que las pequeñas cosas especiales , pueden ser las mas especiales.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo preparabas comida a una amiga enferma y aprendí que tenemos que ayudarnos los unos a los otros.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo ofrecías tu dinero y tu tiempo para ayudar a gente que no tenía nada y aprendí que los que tienen algo deben compartir con los que carecen de todo.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo me dabas un beso de buenas noches y me sentí querido y seguro.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo cuidabas de la casa y de los que vivimos en ella y aprendí que tenemos que cuidar lo que se nos da.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo asumías tus responsabilidades incluso aunque no te encontraras bien y aprendí que cuando fuera mayor, sería responsable.

Cuando pensabas que no te miraba, vi lágrimas en tus ojos y aprendí que a veces las cosas duelen , pero que se puede llorar.

Cuando pensabas que no te miraba, vi cómo te preocupabas por mí y quise llegar a ser todo lo que pudiera ser.

Cuando pensabas que no te miraba, aprendí la mayoría de las lecciones que necesito para ser una persona buena y de provecho cuando crezca .

Cuando pensabas que no te miraba, lo hacía y quería decirte “gracias por todas las cosas que vi cuando pensabas que no te miraba”.



Recogido del libro “Niños mimados” de Paidos escrito por Mary Rita Schilke Korzan
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