20111109223809-untitled.jpgPor buen ambiente familiar llamamos al hogar en el que las relaciones familiares fluyen con tranquilidad. En este texto pretendo dar pautas para evitar las peleas de los niños y el consiguiente estrés de los padres.
Qué podemos hacer para promover un ambiente tranquilo y positivo.
1. Esto es lo que debríamos hacer antes:
- Poner pautas claras y coherentes. Los niños deben saber en todo momento lo que está bien y lo que no está bien.
- Los niños deben participar en la decisión de cuáles son estas normas en el hogar.
- Ellos mismos propondrán los premios y los castigos a recibir, siempre guiados por el adulto.
- Colocar una cartulina en la que esté todo especificado.
- Los padres deben ser coherentes a la hora de aplicarlo.
2. Esto es lo que podemos hacer mientras:
- Si no hay agresión física, podemos decirles que solucionen el problema entre ellos.
- Si hay agresión física o ruptura de materiales, debemos utilizar la técnica de “tiempo fuera” o el “rincón de pensar” para alejar al provocador.
3. Esto es lo que podemos hacer después:
- Si tienen más de 4 años, les pediremos que nos aclaren la situación para que sean capaces de explicarse.
- Les ayudaremos a reflexionar sobre la existencia de más modos de respuesta.
- Les hablaremos del respeto a los demás y de la importancia de ponerse en el lugar del otro.
Los estudios de Díaz Aguado demuestran que si la pelea no tiene sanción o castigo, se vuelve a producir. Por eso, es importante que los padres controlen estas actitudes de sus hijos para que no se repitan y no se generalicen.
La forma más eficaz para conseguir un clima positivo es que los modelos de comunicación de los padres sean racionales y tranquilos. Si los padres se llevan bien, no hay gritos en la familia y se tiene la paciencia necesaria para poder jugar y disfrutar con los niños, no deberían existir problemas afectivos y de comportamiento importantes en la familia.
Y un último consejo. Es mejor no etiquetar a los niños con frases del tipo: “es un pegón”, “está todo el día así”, “es que el mayor es muy malo”, “desde que nació ya se veía”, etc. Tenemos que hacer todo lo contrario. Fomentar el tipo de frases que digan: “ves cómo lo haces muy bien”, “los papás están más contentos”, “qué bien has compartido”, etc. De este modo, rompemos el círculo negativo en el que muchas familias están inmersas y mejoramos el ambiente familiar.
Encontraréis más información del tema en la "Guía educativa para padres y madres", de la Editorial 3ooks.